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lunes, 1 de octubre de 2012
Problemas Ortopédicos
Los problemas existentes derivados de alteraciones el Aparato Locomotor han de tenerse muy presentes, dadas las graves consecuencias que pueden traer a los niños, tanto en el plano estético como en el de las alteraciones en la movilidad. Esto último es la mayor preocupación del pediatra, dado que detectándolo a tiempo se consigue un buen futuro para nuestro paciente en la mayoría de los casos.

En principio, es muy importante distinguir entre MALFORMACIONES y ALTERACIONES.
Las consecuencias de unas y otras, desde el punto de vista funcional, son muy diferentes.


Son difíciles de tratar, tanto desde el punto de vista funcional como estético.
La posición del feto durante el embarazo suele ser la causa de la casi totalidad de ellas.

Casi siempre, tienen solución y se corrigen con moldeamiento y compresión no muy fuerte. Se suele llegar, con ello, a la forma ósea o articular más conveniente.



Entre las  más frecuentes citaremos: luxación de cadera, pies zambos, genu varum, escoliosis, etc.

El pediatra, en la exploración que realiza a su hijo, lo ve desnudo y puede apreciar cualquier alteración que presente.

Ahora bien, no está de más que cualquier detalle que les preocupe a ustedes, se lo comuniquen al médico. 

Habrá alteraciones que se deberán a la "Posición de Comodidad", la cual adopta el niño, en los primeros días de vida, y que viene a ser la que tenía en el útero de la madre.

Normalmente, no habrá problemas en su resolución mediante ejercicios programados o, sencillamente, esperando unas semanas a que lo hagan espontáneamente.

En otros casos, será patológica la malformación que encuentre el pediatra. Entonces, les explicará en qué consiste y lo remitirá a un servicio de traumatología infantil que hará el tratamiento más conveniente.


De ellas, y dada la importancia de un diagnóstico precoz, destacamos la Displasia Congénita de Cadera.

La presentan 1 de cada 1000 nacidos vivos. Se aprecia un salto claro de cadera importante y un simple "clic" no es sinónimo de alteración, aun cuando hace que empecemos a vigilar su evolución.

Es detectada, en primer lugar, por el pediatra que ve al recién nacido. Ya avisa de tal circunstancia y, cuando llega a la consulta de Atención Primaria, se establece el plan a seguir.

Cogida y tratada a tiempo con medidas sencillas, tiene una fácil resolución; pero si nos retrasamos, las consecuencias pueden ser graves. De todos modos, las técnicas actuales permiten un buen tratamiento quirúrgico.

Las alteraciones de los pies le siguen en importancia en cuanto a las consecuencias que, de ellas, se derivan.

De las más frecuentes, destacamos el equino-varo que siempre obliga a un tratamiento intenso y, a veces, agresivo con objeto de conseguir una deambulación más o menos normal.



Un consejo: no se desesperen si la corrección no es rápida.

Estos problemas, en muchos casos, necesitan un tratamiento prolongado.

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Centro Regional Murciano de Ortopedia y Traumatología, por su bienestar


Escrito por: Centro de Traumatología Avanzada a las 12:11